Leia: O ANO BÍBLICO com a bíblia NVI e a Meditação Matinal - Maranata, O Senhor Vem! - Ellen G.White

LIÇÃO DO PRIMEIRO TRIMESTRE DE 2018

Lección 2 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

TEXTO CLAVE: MATEO 13:22.

ENSEÑA A TU CLASE A:

  • Saber: Reconocer el engaño de las riquezas y del consumismo, permitiéndoles así escapar del dominio de Satanás.
  • Sentir: Experimentar el autocontrol, o mejor aún, el control de Dios en la esfera de los deseos, las necesidades y las ambiciones.
  • Hacer: Desarrollar planes para un estilo de vida centrado en el contentamiento y la gratitud por la generosa provisión de Dios.

BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:

I. Saber: Las riquezas engañosas

  • A. ¿Por qué es tan fácil juzgar las posesiones que otros acumulan, pero somos tan ciegos cuando se trata de nuestra propia condición espiritual?
  • B. ¿Por qué el “evangelio de la prosperidad” de muchos televangelistas ha tenido tanto éxito en desviar la atención de la iglesia de hacer discípulos a acumular riquezas?
  • C. ¿Cuáles son los tres pasos en el proceso de la codicia?

II. Sentir: Experimentar el autocontrol

  • A. ¿Cómo podemos experimentar el control del Espíritu Santo sobre nuestras necesidades y deseos, cuando hay descontento por todas partes a nuestro alrededor?
  • B. ¿Qué actitudes ante la vida pueden fomentar el espíritu manso y suave que naturalmente promueve el contentamiento?

III. Hacer: Planificar una vida de contentamiento

  • A. ¿Cuáles son los elementos esenciales de un plan de vida que perpetúe el contentamiento?
  • B. ¿Cómo podemos separar las necesidades de los deseos, las carencias de las preferencias, o lo básico de lo lujoso y accesorio?
  • C. ¿Qué prácticas cotidianas fundamentales deben incorporarse en nuestro estilo de vida, para implementar con éxito un plan para un estilo de vida piadoso?

Resumen: Para reemplazar la codicia con el contentamiento, debemos tomar decisiones que permitan a Dios ejercer un control total sobre nuestra vida.

CICLO DE APRENDIZAJE

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El engaño de las riquezas inevitablemente nos alcanzará, si no nos rendimos diariamente a la influencia del Espíritu Santo.

1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: El estudio de esta semana profundiza los temas introducidos en nuestro estudio anterior, al ahondar sobre el impacto emocional del materialismo: la insatisfacción, el descontento, la avaricia, la codicia, el soñar con las cosas materiales y amarlas. ¿Qué estudio podría ser más apropiado para la época en la que vivimos? En cuanto a los últimos días, Jesús advirtió: “Tengan cuidado, no sea que se les endurezca el corazón por el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida” (Luc. 21:34, NVI; énfasis añadido). Si bien el adulterio y el asesinato nunca han sido aceptables en el estilo de vida cristiano, otros pecados destructivos han asumido formas más aceptables, como la codicia y la avaricia. Solo la obra del Espíritu Santo es capaz de rescatarnos de este autoengaño. Diálogo inicial: Compara estas dos historias: la primera es acerca de un hombre que era relativamente saludable. Se ejercitaba regularmente, se cuidaba en las comidas y aparentaba ser un poco más joven que su verdadera edad. Para muchos, era un modelo de salud. Quizá debiera haber dormido más, y con frecuencia cedía a sus antojos de cosas dulces, pero en general parecía estar en buena forma. Su esposa le insistía en que se hiciera un chequeo médico de forma periódica, pero él no tenía tiempo, o no veía la necesidad y se negaba. Ni siquiera se daba cuenta de que algo estaba ocurriendo en su cuerpo, que finalmente lo mataría. Cuando le detectaron cáncer, ya era de grado 4. Era demasiado tarde para salvarlo. Otro hombre, cuya salud no era tan buena, prestó atención a sus dolores y molestias y buscó consejo médico. Las pruebas revelaron un crecimiento canceroso de grado 1. Se aplicó un tratamiento intenso, aunque a veces doloroso, lo que le salvó la vida. ¿Cuán importante es que las enfermedades pecaminosas del materialismo y la conformidad mundana sean diagnosticadas antes de que se vuelvan mortales?

2: ¡Explora!

Solo para los maestros: La codicia y la avaricia a menudo han puesto en riesgo el testimonio del cristiano y han desviado recursos que de otra manera podrían haberse invertido en la causa de Dios. Al permitir que estos males prosperen en la vida de los creyentes sin ser detectados, se hace un mal uso de la energía humana y de los recursos financieros, con propósitos egoístas. Lo peor de todo es que estos pecados no se detectan. Los asesinos saben que mataron; los adúlteros conocen sus pecados. Pero muy a menudo los codiciosos y avaros viven ignorando por completo su pecaminosidad. Solo un examen minucioso de nuestras motivaciones y prácticas, bajo la dirección del Espíritu Santo, puede revelar nuestra verdadera condición. La iglesia de Laodicea se creía rica y próspera, cuando en realidad era lamentable, espiritualmente pobre y ciega frente a su verdadera condición.

Comentario de la Biblia

I. Teología y práctica distorsionadas 
(Repasa, con tu clase, Mat. 13:3-7, 22).

Jesús presenta una imagen de la vida espiritual en Mateo 13:3 al 7 que se abre con una tremenda promesa, pero que se desvanece con resultados decepcionantes. No existe ninguna posibilidad para el primer grupo mencionado en este pasaje, porque no hay receptividad espiritual (las aves comen la semilla). Al segundo grupo le va mejor, pero carece de los recursos adecuados para lograr que crezca la semilla más allá de un brote.
El tercer grupo tiene la receptividad espiritual y los recursos necesarios para el crecimiento, pero antes de que la semilla crezca, esos recursos son desviados hacia el materialismo, y las cosas espirituales se ahogan.
Los mejores jardines son aquellos en los que el jardinero se ha tomado el tiempo de desmalezar cuidadosamente. De lo contrario, las malas hierbas sustraen los nutrientes destinados a la planta, y esta muere por falta de sustento o se ahoga. Desafortunadamente, hay una tendencia popular de la teología que cultiva el egoísmo bajo el disfraz de la edificación de la fe.
Esta falsa teología, conocida como la “teología de la prosperidad”, como cualquier buena falsificación, contiene alguna verdad cuidadosamente entretejida junto con el engaño. Dios quiere que prosperemos (3 Juan 2), y ha bendecido materialmente a muchos creyentes a lo largo de la historia (Abraham, Job, Booz, por nombrar algunos). El problema es que esta teología enseña que nuestra dadivosidad de alguna manera “obliga” a Dios a hacernos ricos. Cuanto más damos, más obtenemos. El creyente está motivado a dar no como un principio espiritual, sino por el deseo egoísta de obtener más dinero a cambio.

Considera: ¿Qué hay en la naturaleza del materialismo que hace que sea más difícil de detectar que otros pecados? ¿En qué sentido la teología de la prosperidad es potencialmente dañina para la iglesia?

II. Los pasos de la codicia
(Repasa, con tu clase, Gén. 3:1-6).

La lección identifica tres pasos específicos que da toda persona que cae en la codicia.
Primero, contemplamos y nos obsesionamos con un objeto de deseo, como ilustra nuestro versículo de repaso. Por ejemplo, Satanás tienta a Eva con una muestra del fruto prohibido, y así la atrae. Si Eva hubiese cerrado los ojos e inmediatamente se hubiese vuelto, todo el curso de la historia humana se habría reorientado. Nuestra primera defensa es desviar la vista.
La infatuación de la esposa de Potifar con José comenzó cuando ella “puso sus ojos en José” (Gén. 39:7; énfasis añadido). El entusiasmo del creyente con el materialismo también comienza con “poner sus ojos”. Santiago escribe: “Cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte (Sant. 1:14, 15). El secreto para superar la tentación material es mirar hacia otro lado, antes de que se convierta en pecado. Jesús subrayó gráficamente la importancia del “control ocular”. Dijo: “Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno” (Mat. 5:29). El segundo paso es querer. La compañía publicitaria no se satisface con mostrarte algo; la industria gasta millones para investigar cómo hacer que lo desees. Poseer ese artículo ¿te hará sentir más valorado y adorado? ¿Satisfará algún anhelo básico de nutrición o satisfacción, intimidad sexual o comodidad física? ¿Cómo pueden soportar los cristianos esta manipulación, que es financiada por millones y miles de millones de dólares? Las respuestas se encuentran en un librito que se puede comprar en muchas tiendas de segunda mano por 50 centavos: la Biblia. Santiago nos dice: “someteos, pues, a Dios” y “acercaos a Dios” (Sant. 4:7, 8). Estos cimientos posibilitan las acciones que él propone a continuación: 1) resistir al diablo, 2) limpiarse las manos y 3) purificar el corazón (Sant. 4:7, 8).
Sin embargo, no basta con proteger el perímetro del alma. Jesús sugirió que hay que llenar el interior (Mat. 12:43-45). El vacío que el materialismo a menudo pretende llenar debe estar ocupado con realidades espirituales.
“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra” (Col. 3:2).
Nuestro deseo por las realidades celestiales nos protege contra la obsesión por las cosas materiales.
El paso final de caer en la codicia es el paso hacia la acción, el punto de venta: lo compro. Incluso si hemos transigido en los dos primeros, todavía hay esperanza. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:13). En lugar de comprar, podemos concentrar nuestras energías en dar, como Cristo dio y en la medida en que él nos ordenó que diéramos (ver 1 Juan 3:16, 17; Mat. 25:31-46).

Considera: ¿Por qué es más fácil alejarse de la codicia en el primer paso que en el tercero?

3: ¡Aplica!

Solo para los maestros: La práctica de la meditación bíblica, la oración y el servicio cristiano forman barreras contra nuestras tendencias naturales hacia la codicia. Mediante el autocontrol –que para el cristiano no es otra cosa que rendirse completamente al control divino–, nuestros pensamientos, pasiones y energías pueden encauzarse hacia el propósito de usar las bendiciones materiales de Dios de acuerdo con su voluntad. Debemos recordar que Dios inviste con su bendición las cosas materiales que él creó.
Estas cosas no son inherentemente malas; es cuando adoramos la creación de Dios en lugar de adorar a Dios mismo cuando surgen los problemas.

Preguntas de aplicación:

1. Debido a que el autocontrol es, básicamente, nuestra entrega al control divino, ¿qué cosas prácticas podríamos hacer para eliminar obstáculos al Espíritu Santo? 
2. El cultivo de otros dones espirituales ¿cómo puede contribuir al desarrollo del autocontrol que necesitamos para superar la codicia? 
3. ¿Qué métodos útiles podríamos usar para aplicar el autocontrol a cada uno de los tres pasos que llevan a la codicia?

4: ¡Crea!

Solo para los maestros: Una forma en que los creyentes “pone[n] la mira en las cosas de arriba” para llenar el espacio ocupado por el materialismo, es centrarse en Jesús. Una manera de enfocarnos en Jesús es compartir las buenas nuevas, y cuidar “de estos mis hermanos más pequeños” (Mat. 25:40). Planifica actividades que nos ayuden a concentrarnos en Jesús a través del servicio.

Actividades:

Ministerio eclesiástico:

  • 1. Pide al pastor una lista de personas que no pueden asistir a la iglesia debido a una enfermedad física. Visítenlas.
  • 2. Ofrézcanse a organizar una excursión llena de diversión para los niños más pequeños de la iglesia.
  • 3. Ayuden a los directivos de Conquistadores a limpiar y organizar sus materiales.

Ministerio comunitario:

  • 1. Preparen y sirvan comida en un refugio para personas sin hogar.
  • 2. Organicen actividades de recaudación de fondos para una organización sin fines de lucro local.
  • 3. Ayuden a una familia o agencia local a restaurar una casa para los necesitados.
  • 4. Visiten y alienten a las personas en la prisión local.