Leia: O ANO BÍBLICO com a bíblia NVI e a Meditação Matinal - Maranata, O Senhor Vem! - Ellen G.White

LIÇÃO DA ESCOLA SABATINA - TERCEIRO TRIMESTRE DE 2018

Lección 1 - MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

TEXTOS CLAVE: HECHOS 1:1-8; LUCAS 24:50-53.

ENSEÑA A TU CLASE A:

  • Saber: Reconocer la continuidad de la misión redentora de Jesús.
  • Sentir: Apreciar cómo comenzó la misión redentora en la iglesia y cómo obtuvo su poder e ímpetu.
  • Hacer: Examinar en qué medida, como seguidores de Cristo, están comprometidos con la proclamación del evangelio.

BOSQUEJO DE LA LECCIÓN:

I. Saber: La continuidad de la misión redentora de Dios

  • ¿Cómo sabemos que las buenas nuevas de la salvación son una historia continua de la misión redentora de Dios para los pecadores?

II. Sentir: El poder de los inicios de la iglesia

  • A. ¿Qué significa decir que la difusión del evangelio no dependía de la inteligencia ni de la planificación humanas, sino del poder del Espíritu Santo?
  • B. La expansión histórica de la iglesia no fue únicamente resultado del trabajo humano sino del poder del Espíritu Santo. Incluso se podría decir que este trimestre estudiaremos no tanto los hechos de los apóstoles sino más bien los hechos del Espíritu Santo. ¿Cómo confirma el libro de Hechos esta opinión?

III. Hacer: Participar del crecimiento de la iglesia

  • Debido a que los Hechos de los apóstoles son una crónica inconclusa del crecimiento de la iglesia que exige tu participación, ¿cuán pleno es tu compromiso con este objetivo?

Resumen: El mandato del Jesús resucitado a sus seguidores es que den testimonio de su mensaje salvífico. Él también ofrece la habilitación para llevar a cabo ese mandato. “Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hech. 1:8). ¿Cómo recibiste ese mandato? ¿De qué manera se apoderó de ti ese poder?

CICLO DE APRENDIZAJE

Textos destacados: Lucas 24:50-52; Hechos 1:6-8.

Concepto clave para el crecimiento espiritual: El libro de Hechos nos recuerda constantemente que el crecimiento espiritual no ocurre en el vacío. Todo lo alcanzado en nuestra vida individual o en la vida colectiva de la iglesia es el resultado del ministerio de Jesús, y se logra mediante el poder del Espíritu Santo. Quizá ningún otro libro de la Biblia narre tan claramente, y en tan poco tiempo, el nacimiento, el crecimiento, la misión y la continuación de la vida cristiana como el libro de los Hechos. El resumen inicial de cinco puntos que Lucas hace en Hechos es notable:

  • (1) estar convencidos de la misión de Jesús (Hech. 1:1-3);
  • (2) estar alerta y esperar la recepción del Espíritu Santo (Hech. 1:4, 5);
  • (3) preocuparse más por el qué que por el cuándo del Reino (Hech. 1:4-7);
  • (4) estar preparados para recibir al Espíritu (Hech. 1:8);
  • (5) ser testigos en todo lugar, desde nuestro hogar hasta el mundo (Hech. 1:8).

1: ¡Motiva!

Solo para los maestros: Sin los Hechos de los apóstoles, nuestro conocimiento y comprensión de los comienzos de la iglesia cristiana sería muy escaso. Aunque el libro lleva el título de “Apóstoles”, en plural, solo dos apóstoles desempeñan un papel importante. Pedro (Hech. 1-15) repasa la historia de la iglesia desde el Pentecostés hasta el concilio de Jerusalén, dando testimonio de acontecimientos tan importantes como el Pentecostés, la conversión de los gentiles, el concilio de Jerusalén y otros.
Pablo (Hech. 13-28) es el personaje principal del libro de Hechos: dibuja el mapa misionero de la iglesia, desde Jerusalén hasta Roma. Con un par de menciones a Juan y Jacobo, junto con otros portadores del estandarte de la iglesia (Esteban, Felipe, Cornelio, Bernabé, Juan Marcos, Priscila y Aquila, Dorcas, Lucas y otros), Hechos ofrece una doble garantía: (1) todos los que asumen el nombre de Cristo tienen un papel en la misión que lleva su nombre; y (2) el evangelio del Reino será predicado “abiertamente” (Hech. 28:31) a todo el mundo.

Diálogo inicial: Hechos 28:24 hace una declaración notable: “Algunos se convencieron [...] otros no creyeron”. Esas pocas palabras le gritan al universo que Jesús es el máximo juez de la raza humana. Acéptalo, y la vida eterna es tuya. Recházalo, y la condenación es tuya. Con esa conclusión del libro de Hechos, Lucas cierra su narración de la iglesia con un desafío para aquellos que aceptan a Jesús: predicar el Reino de Dios; enseñar con confianza todo lo relacionado con Jesús. ¿Por qué se puede afirmar que, como cristianos, no tenemos otra responsabilidad más importante?

2: ¡Explora!

Solo para los maestros:Hechos 1:1 nos dice que antes de que se escribiera Hechos, su autor había escrito un “primer libro” (NVI). Ambas narraciones (el tercer Evangelio y el libro de los Hechos; Luc. 1:3; Hech. 1:1) están dirigidas a Teófilo, un noble griego dotado de recursos y cultura. Teófilo es amigo de Lucas y posiblemente un converso reciente. Puesto que tanto Hechos como el tercer Evangelio están dirigidos a Teófilo, la iglesia primitiva ha afirmado comúnmente que ambos relatos fueron escritos por un autor, Lucas. Los dos relatos de Lucas, juntos, podrían titularse: “Origen e historia de la iglesia cristiana”. El primer relato trata de la vida y las enseñanzas de Jesucristo. El segundo relato trata de la difusión del evangelio de Jerusalén a Roma.

Comentario de la Biblia

Cuando Jesús les enseñó a sus discípulos a orar: “Venga tu reino” (Mat. 6:10), sembró las semillas de la expectativa urgente en el corazón no solo de los Doce, sino también de sus seguidores por generaciones. El Reino es el tema motivador de su mensaje. Estar con Dios, vivir en comunión con los santos de todas las edades, alejarse para siempre del reino del mal y buscar el reino de la justicia es el anhelo de cada seguidor de Jesús. Por lo tanto, rodeados por la gloria del poder de la resurrección, cargados nuevamente por el poder inconmensurable del Salvador resucitado, los discípulos formularon la pregunta que pesaba en su corazón: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hech. 1:6). La Palabra de Dios responde el interrogante con una convicción y una misión.