Leia: O ANO BÍBLICO com a bíblia NVI e a Meditação Matinal - Maranata, O Senhor Vem! - Ellen G.White

LIÇÃO DA ESCOLA SABATINA - PRIMEIRO TRIMESTRE DE 2019

Lección 11 MATERIAL AUXILIAR PARA EL MAESTRO
El sábado enseñaré...

RESEÑA

Texto clave: Apocalipsis 15:4.

Enfoque del estudio: Apocalipsis 16 describe las siete últimas plagas (Apoc. 15:1) de la historia de la Tierra. En estas plagas se incluye la única mención del título exacto “Armagedón” en la Biblia.

Introducción: Esta sección comienza con el pueblo de Dios del tiempo del fin de pie junto al mar de vidrio, entonando el cántico de Moisés y del Cordero, una alusión al Éxodo (Apoc. 15:1-4). Luego se presentan las siete plagas con una visión del Templo celestial que se vacía por causa de la gloria de Dios, lo que significa que el ministerio celestial de Cristo ha terminado: la reversión de su inauguración original (vers. 5-8; cf. Éxo. 40:34, 35). Esta escena contiene imágenes del fin del tiempo de gracia. A continuación, se les ordena a siete ángeles que derramen copas de ira sobre la Tierra, uno por uno (Apoc. 16).

Temática de la lección:

I. El pueblo de Dios recibe muchos nombres

La evidencia textual indica que nombres como remanente, 144.000 y santos se refieren al mismo grupo del tiempo del fin.

II. ¿Por qué Dios envía plagas cuando ya no habrá arrepentimiento?

III. El significado simbólico del río Éufrates en Apocalipsis 16:12

IV. Dos evangelios en Apocalipsis Los tres ángeles (Apoc. 14:6-12) y las tres ranas (16:13, 14) son símbolos contrastantes del evangelio.

V. Ciro el Persa y la segunda mitad de Apocalipsis Un rey pagano prefigura al Mesías.

VI. El significado de Armagedón Aplicación a la vida: La sección “Aplicación a la vida” explora de qué manera la descripción de la batalla de Armagedón en Apocalipsis promueve la preparación espiritual para el tiempo del fin.

COMENTARIO

la “Introducción” para un resumen de Apocalipsis 15 y 16. 133 Desarrollo de los temas principales de la Lección 11: I. El pueblo de Dios recibe muchos nombres En la lección anterior de esta edición para maestros vimos que a los fieles de Dios en el tiempo del fin se los llama remanente en Apocalipsis 12:17; y 144.000, en Apocalipsis 14:1. La alusión a Joel 2:32 en Apocalipsis 14:1 deja en claro que Juan ve a los dos grupos al mismo tiempo. Hay evidencias adicionales, en Apocalipsis, de que los diferentes nombres para el pueblo de Dios se refieren al mismo grupo del tiempo del fin, no a varios grupos de ese tiempo.

Los 144.000 y la gran multitud parecen ser opuestos. Como vimos en la edición para maestros en la Lección 6 (ver el tema IV), hay dos puntos de vista sobre este tema. Al pueblo de Dios del tiempo del fin se lo llama los 144.000 en Apocalipsis 14:1; y los “santos”, en Apocalipsis 14:12, pero los “santos” de todas las edades, especialmente los del período de 1.260 días/años, se describen en Apocalipsis 17:6. Por lo tanto, el pueblo de Dios en el tiempo del fin recibe muchos nombres en Apocalipsis: 144.000, remanente y santos (14:12). Ellos están de pie junto al mar de vidrio (15:2); son los que guardan sus vestiduras (16:15), y se los llama elegidos y fieles seguidores del Cordero (17:14).

II. ¿Por qué Dios envía plagas cuando ya no habrá arrepentimiento?

Los engaños y las plagas de la crisis final exponen la verdad acerca de Satanás y sus seguidores (2 Tes. 2:10-12). No es culpa de Dios que los impíos no estén entre los redimidos. Ni la gracia de Dios (Rom. 2:4) ni las plagas del tiempo del fin (Apoc. 16:9, 11, 21) provocan arrepentimiento alguno. Los no redimidos insisten persistentemente en el rumbo que han elegido. Por lo tanto, incluso la destrucción de los impíos glorifica el carácter de Dios al final (15:3, 4). No son aptos para la salvación y, por lo tanto, Dios lamentablemente los abandona (Ose. 11:7, 8). Incluso después del milenio y con una perspectiva clara del carácter de Dios, no cambian su carácter para nada (Apoc. 20:7-10). Las plagas exponen su inhabilidad resuelta para la eternidad y reivindican el juicio de Dios en cada caso.

III. El significado simbólico del río Éufrates en Apocalipsis 16:12

¿Cuál es el significado del río Éufrates en Apocalipsis 16:12? No necesitamos seguir dudando cuando el mismo texto define un símbolo.
Apocalipsis 17:1 presenta una explicación de una de las plagas de las copas que tiene algo que ver con el agua. Debe estar refiriéndose a la sexta plaga, porque la mujer que está sentada sobre las aguas se llama Babilonia (vers. 5), y las “muchas aguas” de Babilonia describen al río Éufrates (Jer. 51:13).
El significado del río se define en Apocalipsis 17:15. Las aguas del versículo 1 representan “pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas”; es decir, los poderes civiles y seculares del mundo entero. Estos poderes dan su lealtad a Babilonia por un corto tiempo (vers. 3, 12, 13), y crean una confederación mundial en el tiempo del fin contraria a Dios y a su remanente.

IV. Dos evangelios en Apocalipsis

Los tres ángeles de Apocalipsis 14:6 al 12 proclaman juntos el mensaje final del evangelio al mundo. Lo que muchos lectores de Apocalipsis pasan por alto es el falso evangelio que también se proclama al mundo en Apocalipsis 16:13 y 14.
El dragón, la bestia y el falso profeta (la falsa tríada de Apoc. 13) producen un espíritu inmundo cada uno semejante a una rana que salta de sus bocas (Apoc. 16:13). Según el versículo 14, estas ranas son “espíritus de demonios” que van a los reyes de todo el mundo habitado a fin de reunirlos para la batalla de Armagedón (ver, además, vers. 16). Los demonios son ángeles malignos; por lo tanto, hay tres ángeles santos que obran a través de la iglesia remanente de Dios y presentan el verdadero evangelio en el capítulo 14; y tres ángeles malignos, que presentan un evangelio falso en los capítulos 13 y 16.
Ambos “evangelios” se extienden al mundo entero (Apoc. 14:6; 16:14). Este evangelio falso se describe también en 2 Tesalonicenses 2:9 al 12, y en Mateo 24:24 al 27. Quienes no confíen en las palabras de las Escrituras serán engañados en la crisis final.

V. Ciro el Persa y la segunda mitad de Apocalipsis

En Apocalipsis 16:12, el secamiento del Éufrates, el sistema de apoyo político y militar de Babilonia (Jer. 50:37, 38; 51:35, 36), prepara el camino para los reyes del oriente. Esta breve descripción nos recuerda que los ejércitos de Ciro vinieron del norte y del este de Babilonia. Sus ingenieros excavaron una depresión en el terreno aledaño y desviaron el flujo del río Éufrates hacia esa depresión, lo que permitió que los soldados de Ciro entraran marchando por debajo de las compuertas del río hacia la ciudad. Al programar el desvío aprovechando un día de fiesta dentro de la ciudad, los soldados de Ciro descubrieron que los guardias borrachos habían dejado las puertas abiertas a lo largo de la orilla del río. Los soldados entraron a la ciudad, conquistaron y mataron a su gobernante, Belsasar (como se describe en Daniel 5). En los meses y años siguientes, Ciro inició un proceso en el que animó al remanente disperso de Israel a regresar a su patria y reconstruir el Templo y la ciudad de Jerusalén. Observa la secuencia total una vez más: en los tiempos del Antiguo Testamento, Ciro, rey de Persia, literalmente secó el río Éufrates para conquistar Babilonia y liberar a Israel. Este relato evidentemente establece la base de la última parte del libro de Apocalipsis. En el libro de Apocalipsis, las aguas del río Éufrates del tiempo del fin se secan para dar paso a un Ciro (los “reyes del oriente”) del tiempo del fin, quien conquista la Babilonia del tiempo del fin para liberar al Israel del tiempo del fin. La subestructura narrativa fundamental de la batalla de Armagedón se basa en la historia del Antiguo Testamento de Ciro y la caída de Babilonia.

VI. El significado de Armagedón

La palabra “Armagedón”, en realidad, es Har-Magedon, en griego. Apocalipsis 16:16 explica que la palabra se basa en el hebreo. En hebreo, har significa monte. Por lo tanto, el significado más natural de Armagedón es “monte de Meguido”. El problema es que no hay en todo el mundo un monte que se llame Meguido. Hay aguas de Meguido (Juec. 5:19), un valle de Meguido (2 Crón. 35:22) y una ciudad de Meguido (1 Rey. 9:15). Otros sugieren “monte de matanza” (a partir de Zac. 12:11) o monte del testimonio (que recuerda a Isa. 14:13).
El Diccionario bíblico Anchor concluye que la mejor explicación de Har-Magedon es relacionarlo con el monte que se cierne sobre las aguas, el valle y la ciudad de Meguido, el Monte Carmelo. El Monte Carmelo es el lugar donde Elías hizo descender fuego del cielo a la tierra para demostrar quién es el Dios verdadero (Apoc. 13:13, 14). En los últimos días de la historia de la Tierra habrá un enfrentamiento entre el verdadero Dios (Apoc. 4; 5) y la falsa tríada (16:13, 14); entre los tres ángeles (14:6-12) y las tres ranas. En esa contienda final, el fuego caerá en el altar equivocado (13:13, 14), pero el verdadero Dios finalmente será vindicado (15:3, 4).

APLICACIÓN A LA VIDA

1. En medio de la batalla en el relato del Armagedón (Apoc. 16:13-16) hay una bendición para el que vela y guarda sus ropas (vers. 15). En el tema V de la Lección 3 vimos que esta referencia es una clara alusión a Apocalipsis 3:18, la advertencia de Cristo a Laodicea. Por lo tanto, existe una clara conexión entre la iglesia de Laodicea y el llamado final de Dios al mundo en el contexto del Armagedón. La iglesia que pasará por la crisis final de la historia de la Tierra tiene defectos graves, pero es objeto de la entrañable solicitud de Jesús y finalmente saldrá vencedora (vers. 21). Esta paradoja debería ser una fuente de advertencia y de aliento para el pueblo de Dios hoy.

2. En un solo versículo (Apoc. 16:15), Juan reúne una variedad de llamados neotestamentarios en función del fin. Tanto “Yo vengo como un ladrón” como “Bienaventurado el que vela” repiten las declaraciones de Jesús que posteriormente también reproduce Pablo (Mat. 24:42-44; Luc. 12:37-39; 1 Tes. 5:1-6). Estos tres textos hablan de la preparación para la venida de Jesús. Al reflejar estos conceptos en medio de la batalla de Armagedón, el libro de Apocalipsis deja en claro que ahora es el momento de prestar atención a la advertencia, para no estar del lado equivocado después. Nuestra tarea espiritual es cuidar el corazón, los pensamientos y el comportamiento, y permanecer fieles sin importar el engaño o la coacción que podamos enfrentar. Hay una necesidad de perseverancia fiel y de discernimiento, y de ser fortalecidos con las palabras de Jesús, las de Pablo y las de Jesús para Laodicea. Cuando decidimos ser fieles hoy en medio de una variedad de tentaciones, nos estamos preparando para batallas aún mayores en el tiempo del fin.